El 23 de mayo de 1995 el mundo se despidió por primera vez de Son Goku y de Dragon Ball: la Shonen Jump se despedía de una de sus series icónicas y nadie supo muy buen cómo actuar para seguir explotando la gallina de los huevos de oro. Por si acaso, Akira Toriyama cambió el final cuando el manga salió en formato tomo: pasó de decir que la Tierra estaría a salvo siempre que siguieran ahí las bolas de dragón a decir que sería así gracias a la gente fuerte que allí vive. Más que nada porque eso nos permitiría ver más aventuras suyas en el futuro. No es plan de cerrarse puertas, ¿no?
Vamos (a Indonesia) con afán
En Toei se tomaron regular lo de no tener más Dragon Ball y montaron enseguida Dragon Ball GT sin la supervisión de Toriyama, pero tenían los derechos y, al fin y al cabo, podían hacer lo que quisieran. No fue tan legal lo que hicieron en Indonesia, donde la editorial que lo publicaba, Rajawali Grafiti, junto a otros éxitos como City Hunter o Doraemon, decidió continuarla por su cuenta. Bueno, hay que aclarar que Doraemon no era exactamente Doraemon: en cada viñeta que salía el gato, la editorial lo cambió por un personaje creado por ellos llamado Mr IQ, sin respeto alguno por el trabajo original.
En ese plan, ¿cómo iban a respetar el legado de Dragon Ball? Con el título de Dragon Ball 2, la saga continuaba con cómics aparentemente intrascendentes de los que solo tenemos algunas de sus páginas, donde los personajes se enfrentaban, aparentemente, a monstruos inventados como el Dr. Capuchon, proveniente de otra dimensión. Entre las copias de las caras de Toriyama y los cuerpos absolutamente dibujados a mano alzada, Dragon Ball 2 es, básicamente, un cómic terrible al que nadie puso freno.

Rajawali Grafiti
Al fin y al cabo, no pasa de la anécdota porque Rajawali Grafiti era una editorial que publicaba mangas de manera ilegal, como si fueran las míticas fotocopias de los salones del manga en España, y en 1998 quebró. De Dragon Ball 2 nunca más se supo, pero en la sequía que viene ahora sin Daima ni Super, seguro que más de un fan le querría echar un vistazo a la desesperada.