El actor protagoniza lo nuevo de Albert Pintó. «La primera parte de un director es el ‘casting’. Si tú casteas bien, el 50% de la película está hecho», dice el cineasta, que también cuenta en su elenco principal con Karra Elejalde y Jesús Carroza
Lo de interpretar a gente buena no es lo habitual en la filmografía de Luis Zahera. Lo suyo siempre han sido más los villano. Pero, afortunadamente, la norma parece estar cambiando. Prueba de ello es Tierra de nadie, el ‘thriller’ de acción de Albert Pintó en el que el actor da vida a un guardia civil. «Me llamaba poderosamente la atención porque no estoy muy acostumbrado a estos personajes que, gracias a Dios, como diría mi madre, pues me empiezan a dar el chance de hacerlos», dice el actor en SensaCine sobre el filme. Él, Karra Elejalde y Jesús Carroza son el trío protagonista de esta historia que, en su núcleo, es una oda a la amistad.
Tierra de nadie, que llega a los cines el 28 de marzo, es la historia de tres amigos. Mateo el Gallego es un guardia civil, Juan El Antxlae es un pescador convertido en narco. Benito el Yeye es un depositario judicial siempre en la barrera entre lo legal e ilegal. Viven en Barbate, Cádiz, y los tres se ven envueltos en una peligrosa batalla cuando el narcotráfico asciende en la provincia.
La película de Pintó nace de una historia real, del testimonio de Óscar Rodríguez, un depositario judicial que ha servido de asesor en la producción. El cineasta quería hacer un ‘thriller’, pero con un componente dramático importante. «Meterle mucha humanidad y, sobre todo, hacerla desde un punto de vista de los amigos y hacer una película de amigos, una película de amor entre personajes, entre tres amigos, una oda a la amistad«, comenta Pintó. «Una película humana donde empaticemos o entendamos el viaje de estos tres amigos y cómo cada uno, dentro del mismo marco, ha tomado decisiones totalmente distintas y van a llegar a un punto que será un choque de trenes, de contraposición».
También retratar una realidad:
Cómo este conflicto, que está sucediendo en la provincia de Cádiz, aquí en el sur de nuestro país, que no nos enteramos de nada, está rompiendo familias, está desestructurando relaciones, está, de puertas para dentro, haciendo mucho daño a la gente que vive allí
Pintó, que ha trabajado en series como La casa de papel (2017) y Sky Rojo (2021) y ha dirigido películas como Matar a Dios (2017), Malasaña 32 (2020) y Nowhere (2023), ha intentando hacer en Tierra de nadie un ‘blockbuster’ de autor. «Hay entretenimiento, te lo pasas bien, la película te agarra y no te suelta, pero que entiendas quiénes son ellos, que entiendas lo mal que se está pasando, que salgas del cine removido diciendo: ‘Uf, madre mía, en serio esta gente vive así’. Pues sí», explica.
La receta de Albert Pintó: equilibrio entre drama, género y la parte humana

Sony Pictures
Con Tierra de nadie había una responsabilidad con la realidad y los afectados por ella. «El rigor tenía que ser importante y había una gran responsabilidad de retratarlo con fidelidad y con matices. El gran reto era no ser maniqueo«, señala Pintó. «Ni los malos son muy malos ni los buenos son muy buenos, sino que hay muchas realidades, muchas decisiones, muchos puntos de vista».
Una de las cosas que Pintó ha tenido también muy en cuenta es conseguir equilibrar la parte intensa y de acción con la carga emocional. «Es un poco el génesis o el germen del cine que intento hacer: intentar balancear muy bien el género con el drama, como la parte humana», explica. «Creo que toda película, aunque esté en un marco de un género, sea terror cuando hice Malasaña 32 o ‘survival’ cuando hice Nowhere, por ejemplo, tiene unos códigos y unas leyes, por decirlo de alguna manera, que el público espera y que quiere recibir y que hay que dárselas porque el público es soberano».
Como añade:
Yo hago las películas para mi público, para que lo pase bien y se entretenga
Ya para conseguir que como espectadores entendamos el viaje de los personajes, Pintó se apoya en un elenco de grandes actores. «La primera parte de un director es el ‘casting’. Si tú casteas bien, el 50% de la película está hecho», confiesa. «Un buen actor que está bien escogido para el papel te va a dar todo».
Además, con Tierra de nadie ha aprendido a dar más espacio a sus intérpretes. «Tienes que acotar la zona de juego, pero dentro de ese espacio de trabajo y de diversión, ellos tienen que proponer, tienen que jugar, porque entonces nacen cosas, pasan cosas», afirma. «Karra es una persona superprolífera: no para de pensar. Luis es supercreativo también. A Jesús también le gusta, pero él necesita estar más marcado. Cada uno es de una manera y entre los tres se generan cosas que, al final, la película se nutre. He aprendido mucho a dejar espacio a los actores para que la película crezca».
De los tres protagonistas, para Pintó, el personaje más difícil fue el de Elejalde. «Era muy peligrosa la línea porque tampoco hay que blanquearlo, ni tampoco que empatices en exceso porque es un personaje un poco… Es muy complejo porque se mueve entre el bien y el mal, más mal«, dice.

Sony Pictures
Para Elejalde, el atractivo de Tierra de nadie era el tipo de historia. «Es un ‘thriller’ no carente de emociones, que se sale un poco del género porque aborda temáticas de rabiosa actualidad que están basadas en hechos reales y que suceden», cuenta el actor. «Una oda a la amistad, a la amistad de cuando cuando hace mal tiempo. Todos somos muy amigos en la playa, pero cuando vienen duras, la amistad se suele resquebrajar y, en este caso, jugamos en equipos antagónicos y es muy difícil sobrellevar eso», continúa. «Cuando leí el guion me apasionó y tenía una verdadera intriga por llegar al final a ver cómo acabamos entre nosotros. A ver quién mataba a quién. Me interesó mucho».
El filme también fue un reto físico para él. «Es muy talentoso Albert Pintó y ya veías que te vendía la moto de la manera que lo íbamos a hacer y yo decía: ‘Sí, sí, vamos, que voy a correr la hostia en esta peli», recuerda. «Ha sido duro. Ha sido físicamente duro, pero ha sido divertido. Somos un poco masocas».