Si te digo «¡Hola holita, vecinito!» ya sabes perfectamente de quién te estoy hablando: Ned Flanders, el vecino de Los Simpson que nació en el primer episodio de la serie (que no en los cortometrajes de El show de Tracey Ullman) y desde entonces se ha convertido en uno de los personajes más queridos, apareciendo en cientos de capítulos. Eso sí, ha tenido un desarrollo más bien errático: ha pasado de ser ese vecino perfecto aborrecido por Homer a un fanático religioso, cogiendo una parte de su personalidad y exagerándola, emborronando por completo lo que había hecho hasta ese momento. Y ese proceso de guion tiene un nombre en su honor: Flanderización.
¡Rayos y centellitas!
Mediante la flanderización, los rasgos esenciales de los personajes se simplifican hasta el extremo de basar toda su personalidad en ellos. ¿Un ejemplo de fuera de Los Simpson? Por ejemplo, en The Big Bang Theory, Sheldon empezó como alguien menos interesado en socializar que Leonard y algo más neurótico, y se lo acabaron comiendo sus rasgos de locura por el orden y la constancia: si en la primera temporada podía entender el sarcasmo, después dejó de hacerlo porque la caricatura que habían creado los guionistas era más divertida.
Aunque, para ser sinceros, es algo que pasa con prácticamente todos los personajes de la serie. Lo mismo ocurre en Community, que incluso tuvo un episodio en la temporada 5 dedicado exclusivamente a mostrar que se habían flanderizado y convertido en parodias de sí mismos. El mejor ejemplo es Abed, que en la primera temporada era un hombre dentro del espectro autista raro pero funcional y tiempo después tenía una crisis porque su serie favorita había atrasado su estreno.

NBC
Ejemplos los hay a miles, desde Dexter Morgan (que en la temporada 3 dejaba de saber cómo comportarse con otra gente para centrarse solo en su rasgo psicópata) hasta Steve Urkel (que pasó de ser un nerd muy inteligente a un genio capaz de construir robots en su sótano y pociones para hacerse guapo). A medida que pasan las temporadas, todos sabemos que los personajes pierden matices y se exageran, pero en algún momento las cadenas tienen que pararse y pensar si realmente eso es lo que quieren dejar al mundo.