Una película de culto de mediados de los años ochenta que vuelve al cine en su mejor versión posible
Los reestrenos le dan una nueva vida a las películas y permiten a las nuevas generaciones poder disfrutar de obras maestras que llegaron a los cines cuando ellos aún ni siquiera habían nacido. Regularmente, algunos cines de nuestro país reestrenas títulos nuevos, aunque también llegan antiguas películas que cumplen años, como homenaje a su legado.
El año pasado, la obra maestra de Wim Wenders, París,Texas cumplía nada menos que 40 años. La flamante ganadora de la Palma de Oro de Cannes en 1984 llegaba a los cines para hacer trizas el corazón de muchos en un drama descarnado y que, a la postre, ha acabado convirtiéndose en toda una película de culto, con una banda sonora que ya es Historia del cine y la música.
Un hombre (Harry Dean Stanton) vaga sin rumbo por el desierto de Texas sin saber muy quién es. Su hermano lo busca e intenta hacerle recordar cómo era su vida cuando abandonó a su mujer (Nasstassja Kinski) y a su hijo, cuatro años antes. Poco a poco, va recordando su vida, relacionándose con personas de su pasado, y se plantea la necesidad, quizás, de rehacer su vida.

A Contracorriente
París, Texas, con guion de Sam Shepard, es considerada a día de hoy como una de las mejores películas del cine alemán, aunque se trata de una coproducción entre el país germano, Reino Unido y Estados Unidos. La crítica fue prácticamente unánime: «Un film para atesorar» (El País); «Una película con el tipo de pasión y voluntad por experimentar que era más común antes que ahora»; «Una película hermosa, cine de autor refinado» (Variety); «Una de las películas más agudas y exquisitas que se hayan hecho sobre la familia»(The Guardian); «Obra maestra desgarradora y profundamente americana (…) El clímax presenta un sorprendente monólogo que es una de las interpretaciones más hipnóticas jamás grabadas» (Rolling Stone).
Para la historia también ha quedado su banda sonora, compuesta por el músico Ry Cooder, que muchos lectores con canas recordarán por ser la sintonía del programa de TV Documentos TV de 1986. En general, todo en París, Texas parece estar calculado para el triunfo absoluto: una fotografía icónica y colorida, temas profundos narrados con una envidiable maestría y actores en estado de gracia. Ahora, por fin, muchos podremos disfrutarla por primera vez, y otros regresar a este lugar inolvidable del sur de los Estados Unidos.