Una de las labores humanitarias con las que Richard Gere colabora activamente es la defensa de las personas en situación de sinhogarismo
Recién homenajeado con el Goya Internacional 2025, premio con el que la Academia de Cine española reconoce «a personalidades que contribuyen al cine como arte que une culturas y espectadores de todo el mundo», Richard Gere aprovechó sus minutos de gloria sobre el escenario del Palacio de Congresos de Granada para lanzar importantes mensajes: para agradecer el premio, por supuesto, y para elogiar la calidad de vida de España -donde reside oficialmente casado con la empresaria gallega Alejandra Silva-, pero también para hacer algunas reflexiones políticas sobre el momento por el que pasa actualmente su país de origen, Estados Unidos, con Donald Trump de vuelta como presidente del gobierno.
Durante su discurso al recibir el Premio Goya Internacional, la popular estrella de Hollywood, protagonista de Pretty Woman y Oficial y caballero entre otras famosas películas, no dejó pasar la oportunidad de destacar el trabajo de las ONGs españolas en la construcción de un mundo más humano y solidario, citando expresamente el trabajo de Open Arms, con la que colabora activamente. Asimismo, profundamente involucrado en diversos movimientos y organizaciones humanitarios, Richard Gere, absoluto defensor de la importancia de que todas las personas tengan «un hogar y un lugar en el que cobijarse», también tuvo palabras para la importancia de la lucha por el sinhogarismo, causa por la que trabaja en España como miembro del patronato de la ONG Hogar Sí: «La gente con la que trabajamos aquí en España y de la que estamos muy orgullosos,hacen una labor extraordinaria con las personas en situación de sinhogarismo, buscando una solución, facilitando el acceso a una vivienda. Todos necesitamos un hogar, sentirnos protegidos y alimentados».
El compromiso de Gere con las personas sin hogar se remonta a bastante tiempo atrás y, de hecho, uno de sus últimos trabajos en el mundo audiovisual fue Invisibles en 2014, una película estilo documental en la que encarna a un hombre que se ve obligado a hospedarse en un refugio para personas sin hogar en Nueva York.
Aquel trabajo fue un antes y un después en la vida y propósitos de Gere, que entró en contacto con un grupo llamado Coalición para los Sin Hogar y se convirtió en un un gran defensor de los derechos de las personas sin hogar a raíz de la experiencia. Además, durante el rodaje, Gere vivió la experiencia de ser un mendigo en pleno Manhattan, puesto que grabó de incógnito las escenas de su personaje y sintió en sus propias carnes lo que tienen que enfrentar las personas que viven esta realidad.
Richard Gere pasó 45 minutos en la calle mientras encarnaba a su personaje, un hombre que tenía que sobrevivir en Nueva York comiendo de los contenedores de basura, pidiendo dinero y durmiendo en los bancos, y lo que sintió le hizo mella para siempre: «Fue extraño. Mientras estaba en el papel, podía ver a la gente a dos cuadras de distancia y juzgarme según cómo iba vestido. Era muy visible para ellos», contó sobre su experiencia. «La gente tiene miedo de ser absorbida por un agujero negro de fracaso y miseria. Pero luego toca algo profundo en todos nosotros. Ninguno de nosotros está tan seguro de que no nos pueda pasar a nosotros también».
«Ser una persona sin hogar te somete a una experiencia deshumanizante», dijo a The Big Issue. reflexionando cómo verse a sí mismo siendo así de juzgado le hizo cambiar por completo. «Moverse por los refugios implica la pesadilla burocrática de ser procesado, algo así como un criminal, para tener un lugar donde dormir. Si Richard Gere, que tiene dinero y fama –y en esta situación todo el mundo piensa bien de mí–, ¿puedo pararme en una esquina y que me traten como basura? Esa es una lección profunda para mí personalmente, pero también debería serlo para el público. Cambió radicalmente la visión que tenía de mí mismo y del tejido social que me rodeaba».
«Todos hacemos suposiciones sobre la gente que pasa por la calle. Ves a un pobre desgraciado tirado en la calle y piensas que debe ser un drogadicto o un alcohólico. Lamentablemente, cada vez vemos más gente que se limita a tratar de forma injusta, como decimos, a los sin techo. Se les ignora», aseguró. Por ello, y es muy importante su mensaje, cuando pasa al lado de una persona sin hogar jamás la ignora, aunque sea únicamente ofreciendo contacto visual o «un pensamiento silencioso de ‘te deseo felicidad'».