La fina línea entre el placer y lo desagradable es eso: muy fina. La comida se disfruta hasta que te empachas y, entonces, pensar en comerte el plato que tienes delante y antes devorabas es como subir el Tourmalet, escalar el Everest y cruzar a nado el océano Atlántico. La fina línea entre lo disfrutable y el empacho en Una película de Minecraft se cruza ya en los primeros segundos del filme. No sé si gustará a los fans del popular videojuego que adapta, pero el filme es extravagante, excesivo, estrafalario, sobreactuado y agotador.
Dirigida por Jared Hess, Una película de Minecraft arranca con Steve, un hombre con un sueño desde niño: trabajar en la mina. La vida, como siempre, lleva por otros derroteros y Steve termina convirtiéndose en un adulto promedio con un trabajo de oficina. Sin embargo, hay algo que le recuerda lo que de verdad siempre quiso hacer y, dentro de una mina, encuentra un mecanismo mágico que le envía a un mundo construido a base de cubos. Allí, en la Superficie, Steve construye una vida feliz junto a su lobo Deniss.

Warner Bros.
Las cosas se tuercen cuando encuentra otro portal a un mundo liderado por Malghosa en el que no hay espacio para la creatividad. En este lúgubre territorio en el que nunca sale el sol, lo único que hacen los que lo habitan en él, todos con forma de cerdo, es cavar para encontrar oro. Malghosa, por supuesto, descubre con la llegada de Steve que existe otro mundo y planea conquistarlo. Antes de que sea demasiado tarde, el protagonista pone a salvo la llave a su mundo, mandando a Deniss que la esconda en la Tierra.
En la Tierra, una serie de personajes forman un equipo de lo más peculiar: un adolescente y su hermana mayor, Henry y Natalie, que acaban de mudarse a una ciudad famosa por sus patatas fritas. También Dawn, una agente inmobiliaria que tiene un doble trabajo como conductora de animales. Por último, Garett Garrison, una vieja gloria de los recreativos que está en bancarrota y tiene problemas de autoestima qu suple yendo de sobrado. Todos ellos acaban en la Superficie y cruzándose en el camino de Steve, con quien unirán fuerzas para evitar que se cumplan los planes de Malghosa.
Viva Jennifer Coolidge

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Jack Black en el papel de Steve, Jason Momoa en el de Garrett Garrison y Danielle Brooks en el de Dawn tienen la energía subida al 200% si los comparamos con el Henry de Sebastian Eugene Hansen y la Natalie de Emma Myers. Ellos son dos personajes mucho más anclados en la realidad y el contraste es fuerte. Es como si la llegada de los hermanos a la ciudad protagonista fuese consecuencia de un mal sueño. Roza lo surreal. Todo es una caricatura llena de color y el lenguaje recuerda al del ‘cartoon’.
El equipo protagonista desentona y las bromas y los chistes no despiertan risas o carcajadas. Curiosamente, una de las mejores partes del filme es la que protagoniza Jennifer Coolidge.
La actriz de The White Lotus (2021) da vida a Marlene, la directora del instituto de Henry y una mujer que acaba de divorciarse. Es cierto que Coolidge interpreta el mismo personaje al que ya nos tiene acostumbrados en su carrera, pero ella y su encuentro con uno de los aldeanos de la Superficie es de lo mejor. Sus apariciones son meras salpicaduras en la historia de la película, pero ayudan a que la experiencia sea más llevadera.
La historia de Una película de Minecraft va muy rápido. Demasiado. No hay tiempo como para conectar o preocuparse por los personajes. Es previsible y facilona. Se puede masticar y comer, pero se hace bola.