«¿Dice que hemos heredado del presidente Trump un agujero en el presupuesto?», decía Lisa Simpson cuando se convertía en presidenta de los Estados Unidos en Bart al futuro, un episodio de la temporada 11 de Los Simpson, allá por el 2000. Esta quizá sea la predicción más precisa de la historia de la serie, que tiene no pocas visiones al futuro en las que han acertado, aunque sea por casualidad, desde Disney comprando Fox hasta los smartwatches. Por cierto, la semana después de que Trump ganara, la frase de la pizarra fue «Tener razón apesta». Vaya que si apesta.
Los Simpson, constructores
Pero, de entre todas las predicciones, todas ellas causadas por la casualidad y la suerte (como dicen en el libro de Mike Reiss Springfield Confidencial, no puedes hacer más de 750 episodios y no acertar en algo), hay una que realmente te hace pensar si no hay alguien en esa sala de guion con una pequeña máquina del tiempo. Es en la temporada 6, episodio 19, dentro del famoso capítulo La boda de Lisa, aún ahora su mejor viaje al futuro.
En este episodio sí hubo un chiste visual sobre el futuro que los guionistas buscaban: el cielo nocturno es más rojo de lo habitual porque sabían que el mundo estaría más contaminado. Sin embargo, la predicción más famosa fue totalmente inventada en el momento: cuando vemos el skyline de Londres (con el Big Ben que ha cambiado su reloj a uno digital), hay un edificio puntiagudo en el fondo que no existía en el 2000.

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Sin embargo, en el 2014 se creó The Shard, el edificio más alto de Londres que, casualidad de casualidades, tiene una forma tal cual aparece en este episodio. Casualidad, sí, claro. A no ser que quieras pensar lo contrario. ¡Ah! Hay otro chiste que se convirtió en predicción: Lisa tiene en su cuarto un póster de la Gira de los Rolling Stones en Sillas de Ruedas de Hierro en 2010. Entonces parecía una locura… pero sus últimos conciertos hasta ahora fueron en 2024. Los Rolling, como Los Simpson, nunca terminarán.