Cuando Los vigilantes de la playa se estrenó en NBC el 22 de septiembre de 1989, fue un fracaso en audiencias. Tanto, que la cadena se vio en la obligación de cancelarla sin mayores miramientos después de 22 episodios. Sin embargo, tanto David Hasselhoff como sus creadores confiaron en ella y la resucitaron a duras penas. ¿El resultado? Se convirtió, durante unos años, en la serie más vista del mundo y convirtió a Pamela Anderson y Carmen Electra en dos mitos eróticos. Pero claro, todo lo que sube tiene que bajar.
1999: empieza la era Momoa
En 1999, Los vigilantes de la playa ya había dado todo lo que podía, incluso lanzando dos películas directas a vídeo y un spin-off, Los vigilantes de la noche, donde Mitch Bucchanon se metía a detective privado en sus ratos libres. Todos tenían claro que la serie no daba más de sí y el público había dejado de acompañar, pero Hasselhoff lo quiso intentar una vez más, cambiando Los Angeles por Hawai. La única condición que pusieron en este nuevo lugar paradisiaco fue que al menos se rodaran dos temporadas allí bajo el título Los vigilantes de la playa: Hawai.
Y sí, las completaron, aunque por el camino Hasselhoff se hartó, mató a su personaje (literalmente) y dejó el mando de la serie a los dos únicos intérpretes que aún quedaban de la original, Brooke Burns y Michael Bergin. Junto a ellos, un grupo de novatos en el primer papel de su vida, entre los que se encontraba Jason Ioane, interpretado ni más ni menos que por Jason Momoa en el primer papel de su vida. De hecho, al terminar la segunda temporada no hizo nada durante un par de años… hasta que apareció en la tercera (y última) película basada en la serie (donde descubríamos, ya de paso, que Bucchanon no estaba muerto, sino que tenía amnesia).
Nada hacía sospechar que el tal Momoa iría poco a poco sumándose a series y películas como Stargate: Atlantis, Conan el Bárbaro o Juego de Tronos hasta que, finalmente, se convertiría en el mejor Aquaman posible en el antiguo Universo Extendido DC… ¡Y Lobo en el nuevo que está preparando James Gunn! Y nada de esto habría ocurrido si no fuera por sus carreras a cámara lenta por la playa. Las vueltas que da la vida, ¿eh?