Su director pasó 7 años haciendo las entrevistas que son la base de la película: 350 horas que tardó en editar 5 años más. Pero el resultado fue extraordinario
Hace exactamente 40 años que el director, guionista, productor de cine y también periodista francés Claude Lanzmann vio cobrar vida la que sería la obra más importante de su carrera: Shoah, una monumental película documental sobre el Holocausto en la que llevaba once años trabajando y que funciona como una historia oral del que sin duda es uno de los más trágicos episodios de la historia de la humanidad.
La inmensidad de la Shoah lo es a nivel emocional, puesto que es profundamente intensa y conmovedora, pero también lo es, literalmente, por su duración: 9 horas y media de metraje que fueron divididas en dos partes y que merecen ser vistas como mínimo una vez en la vida.
En el ámbito del cine, han sido muchas las obras que han contribuido a forjar la memoria del exterminio judío durante la Segunda Guerra Mundial. En 1994 el prestigioso medio The New Yorker describió La lista de Schindler como «el mejor largometraje de ficción jamás realizado sobre el mayor mal del siglo», pero hay muchas otras. Asimismo, en 1998 Steven Spielberg produjo un documental llamado The Last Days, que ganó un Oscar y que ponía el poco en la difícil situación de cinco judíos húngaros que sobrevivieron al encarcelamiento en Auschwitz.
En el caso de Shoah de Claude Lanzmann es considerada una de las producciones cinematográficas más relevantes del siglo XX.
El punto de partida de Shoah, cuyo significado es «la catástrofe» en hebreo fue un encargo recibido por Lanzmann en 1973, cuando un amigo del Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel le pidió que realizase un largometraje sobre el exterminio de los judíos europeos durante la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, la extensión del proyecto hizo necesaria la búsqueda de otras fuentes de financiación.
Lo que diferencia a Shoah de la mayoría de los documentales es que no se construye sobre ingente cantidad de material existente sobre el Holocausto, sino que son los testimonios de los protagonistas de este episodio de la historia los que construyen el relato: para ello, Lanzmann llevó a cabo entrevistas con supervivientes, testigos y perpetradores durante siete años en distintos lugares del mundo. Algunos de esos encuentros se grabaron con cámaras ocultas. «Elegí protagonistas capaces de revivir estos hechos, y por ello tuvieron que pagar un alto precio, es decir, sufrir al relatar su historia», contaría el director coincidiendo con el estreno.
Al final, Lanzmann tenía nada más y nada menos que 350 horas de metraje, por lo que tuvo que invertir otros cinco años más en editar todo el material y resumirlo en las casi 10 horas que conforman Shoah. Una película extraordinaria que, lamentablemente, actualmente no está disponible en ninguna plataforma para su visionado en ‘streaming’.